Intervención de Daniel Álvarez Morcillo, Secretario General del PCE-PCM


En primer lugar, como anfitriones de la Fiesta, el Partido Comunista de Madrid quiere transmitir un saludo todos los presentes, en especial a la Dirección Federal del PCE, con su Secretario General, José Luis Centella, a la cabeza, a las delegaciones internacionales, a los representantes de los movimientos sociales, a los sindicatos que nos han acompañado hace unos instantes.

También queremos agradecer al Ayuntamiento de San Fernando de Henares, en especial a su alcalde y a los concejales comunistas, el esfuerzo y el interés que han puesto para poder celebrar esta Fiesta en tan representativo espacio para los comunistas, el Parque Dolores Ibárruri.

Finalmente, quiero transmitiros a todos que hoy es posible que estemos aquí porque ha habido otros Secretarios Generales que antes que yo que han conducido al PCM y, con sus luces y sus sombras, es justo que les agradezca el trabajo que realizaron para hacer más fuerte al Partido Comunista de Madrid.

Para los comunistas madrileños es de gran importancia el hecho de que la fiesta retorne a Madrid por varios motivos: como mantenimiento de la ilusión de nuestra militancia, para recuperar ese espacio de convivencia que representó tradicionalmente nuestra Fiesta y, como consecuencia, como valor positivo en la memoria colectiva de Madrid. Por ello, todo el Partido, toda su militancia y todos sus órganos de dirección se han volcado, desde el principio, para hacer de esta edición la mejor Fiesta del PCE posible, y más en estos momentos, en plena preparación de la Huelga General. La Fiesta debe representar la fuerza de los comunistas organizados, para enseñar los dientes a una derecha madrileña anclada en el pasado, heredera de las señas de identidad del franquismo.

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Porque en la Comunidad de Madrid nos encontramos con un modelo que representa la avanzadilla del capitalismo más radical y que ha hecho de la privatización continua de los servicios públicos, el desmantelamiento del tejido productivo y la economía basada en la construcción y la especulación inmobiliaria, su principal argumento de gobierno. Afortunadamente quedan Ayuntamientos de Izquierda Unida y por eso hoy la Fiesta es posible celebrarla en un parque, si no, estaríamos en algún espacio enladrillado.

Y es que Esperanza Aguirre pretende devolvernos a las cavernas, que es donde ella se encuentra, y a eso se deben sus agresiones a los sindicatos que no pretenden otra cosa que devolvernos a los sindicatos verticales, controlados y dirigidos desde la patronal, aquellos que dictan a esta señora lo que debe hacer. De conseguirlo sería el fin de la democracia y los comunistas nos hemos dejado muchas horas de lucha, muchos años en prisión y, sobre todo, muchos muertos para consentirlo.

Y es que después de sumir a la Comunidad de Madrid en una grave crisis económica, social e institucional, a la lacaya del empresariado cutre y post-franquista madrileño sólo se le ocurren medidas que imposibilitan una salida justa de la crisis: reducción del presupuesto autonómico un 10%, y, por tanto, la reducción de las inversiones en educación, sanidad o servicios sociales. Pero también permite cambios en los Planes Generales de los municipios, que equivale a decir a los especuladores que sigan especulando, que sigan construyendo, pese a que en Madrid ya no hay ni un hueco de suelo libre. O propone eliminar a los delegados sindicales, propuesta demagógica e insultante, ¿quién ha elegido al presidente de la patronal madrileña? … ¡Desde la oscuridad de un despacho en la Puerta del Sol! ¡Esa es la democracia que quieren imponernos!

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Estas tres propuestas demuestran que la presidenta está gobernando para sus amigos, para los que nos han metido en este lío, para los delincuentes inmobiliarios, para los empresarios sin escrúpulos y para la derecha guerracivilista.

Y es que en estos momentos no sólo están en juego nuestros derechos laborales, porque recordemos que por la vía de los hechos ya se ha realizado la reforma. Debemos recordar que lo que nos presenta Zapatero, y que aplaude con las orejas Esperanza Aguirre, ya no afecta sólo a los parados y paradas que llevan más de dos años sin encontrar trabajo, a los jóvenes becarios, a los falsos autónomos, a los autónomos forzados, a los trabajadores y trabajadoras en la economía sumergida, a las mujeres que por la vía de la Ley de Dependencia las “han devuelto” a sus casas, etc, etc… En estos momentos están en juego los derechos de todas y de todos y, en especial, el sistema social que hemos construido desde los años 40 en Europa, porque antes de esta reforma hubo ajustes presupuestarios y reducción de salarios, pero después de esta reforma, vendrán otras como las pensiones, la edad de jubilación y las que aún no conocemos pero que intuimos.

Es por ello que, ante estas agresiones, sólo hay dos alternativas posibles: la resignación o la lucha. Y Los comunistas tenemos en nuestro material genético la lucha y el combate.

Con la fuerza de nuestra lucha y en la defensa de nuestros intereses de clase, debemos parar Madrid el día 29 de Septiembre con todos los medios a nuestro alcance. No podemos permitir que los trabajadores y las trabajadoras tengan difícil acudir a la huelga o tengan que ir a trabajar bajo amenazas de despido, precariedad económica, o servicios mínimos. Es compromiso de los comunistas apoyar un paro completo de la Comunidad de Madrid, porque la Huelga debe ser cosa de toda la sociedad; hay que visibilizar este paro como un conflicto social, como la defensa de los derechos conquistados por la presión de los trabajadores durante décadas (trabajo seguro y estable, remuneraciones justas, salario indirecto, jubilación, pensiones, etc.).

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El PCE estará junto a los trabajadores y las trabajadoras, junto a las vecinas y los vecinos, en la calle frente al capitalismo y contra los que le defienden y construyen a diario.

Para estar en la lucha debemos salir de nuestras sedes, debemos ilusionar a la sociedad, contagiarla con nuestras ideas, nuestros sueños y nuestras, debemos ser el espejo donde la sociedad vea avanzar sus anhelos, sus intereses de clase.

Por eso es preciso mantener el combate más allá del 29 de septiembre, punto de inicio y no de final. Ante los ataques, continuar defendiendo las trincheras, salir a luchar al cuerpo a cuerpo, responder con la fortaleza de nuestros argumentos y la sinceridad de nuestro ejemplo. El PCE como verdadero partido de los trabajadores.